Cuando enseñaba informática a personas que empezaban desde cero, trataba de partir de una pregunta sencilla: ¿qué quieres hacer? Con la inteligencia artificial podemos comenzar de la misma manera. Antes de aprender nombres de herramientas o palabras técnicas, conviene elegir una tarea pequeña cuyo resultado podamos comprobar.
Esta introducción propone un primer ejercicio con un asistente de texto. No hace falta saber programar: basta con escribir una petición, leer la respuesta y decidir qué habría que corregir.
Qué es la IA y qué estamos usando aquí
La explicación de la definición de IA publicada en OECD.AI describe sistemas que, a partir de la información que reciben, infieren cómo producir resultados como predicciones, contenidos o recomendaciones. Es un concepto más amplio que una aplicación de conversación.
Aquí nos centraremos en un asistente que genera texto a partir de nuestras indicaciones. Su facilidad de uso no define toda la inteligencia artificial: es una forma de acercarnos a una de sus aplicaciones.
Tu primer ejercicio: ordenar una petición
Propongo empezar con un caso ficticio y fácil de revisar. Imagina que necesitas escribir a una tienda para preguntar por un pedido, pero quieres que el mensaje sea claro y educado.
Prueba esta petición: «Redacta un mensaje breve y educado para preguntar por un pedido que todavía no he recibido. No inventes fechas, números de pedido ni compromisos de entrega. Deja esos datos entre corchetes para que pueda completarlos. Usa un máximo de 80 palabras».
Después lee el resultado. ¿Dice lo que querías? ¿Ha añadido información que no proporcionaste? ¿El tono te parece adecuado? Completa los datos y revisa el mensaje antes de enviarlo. El ejercicio consiste tanto en pedir como en comprobar.
Qué significa prompt
En una conversación con un asistente, un prompt es la petición o instrucción que le das, junto con el contexto que incluyes. No necesita una fórmula complicada. Para practicar, puedes separar cuatro elementos: la tarea, la información disponible, el formato que esperas y las condiciones que debe respetar.
En el ejemplo anterior, la tarea es redactar un mensaje; el contexto es un pedido pendiente; el formato es un texto breve; y las condiciones son mantener un tono educado y no inventar datos. Esa estructura ayuda a expresar lo que necesitas, aunque no garantiza que la respuesta cumpla todo.
Cómo mejorar una respuesta
Si el primer resultado no encaja, concreta el cambio: «Hazlo más corto», «Elimina esa frase porque no he dicho que exista un retraso confirmado» o «Conserva la pregunta sobre la entrega, pero utiliza un tono menos formal».
Compara la segunda versión con la primera. Comprueba que el cambio solicitado no haya eliminado información útil o introducido datos nuevos. Puedes seguir corrigiendo, pero también decidir que resulta más sencillo terminar el texto por tu cuenta.
Una segunda prueba: resumir sin añadir
Escribe tú mismo un párrafo de unas pocas líneas sobre una actividad cotidiana. Después pide: «Resume este texto en tres puntos. Utiliza únicamente la información que contiene. Si algo no está claro, indícalo en lugar de completarlo».
Como conoces el texto original, puedes revisar si el resumen recoge lo importante. Busca omisiones y añadidos. Un resumen que suena bien puede cambiar el sentido de una frase: por eso conviene conservar el original durante la revisión.
Qué comprobar antes de dar la respuesta por buena
Para estos ejercicios, revisa tres cosas: que no se hayan inventado datos, que el resultado responda a la petición y que puedas entenderlo y explicarlo con tus propias palabras. Si aparecen afirmaciones sobre hechos externos, compruébalas en una fuente adecuada.
Para aprender no necesitas introducir contraseñas, documentos personales ni información de clientes. Puedes trabajar con ejemplos ficticios. También conviene distinguir entre pedir un borrador y autorizar que una aplicación lo envíe o publique.

Seguir aprendiendo a tu ritmo
Mi propuesta es repetir una tarea sencilla varias veces, cambiando una sola indicación y observando el resultado. Así puedes descubrir qué instrucciones te ayudan y en qué puntos necesitas intervenir.
El objetivo de esta primera práctica es que pierdas el miedo a preguntar y aprendas a revisar. Puedes aprovechar una respuesta, corregirla o descartarla: tu criterio sigue formando parte del trabajo.
Para seguir aprendiendo: amplía esta introducción con la guía básica sobre qué es la IA y cómo funciona y sus aplicaciones en la vida de las personas mayores.
Revisión editorial: septiembre de 2026. Se ha corregido la definición inicial, retirado referencias temporales desfasadas y completado la explicación práctica de los prompts.

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